Jueves21 Noviembre 2019

Medicamentos y conducción

Todos somos conscientes de los efectos adversos del alcohol y las drogas en la capacidad de conducción. Sin embargo, la mayoría de personas desconocen que determinados medicamentos pueden resultar igualmente peligrosos a la hora de ponernos al volante, ya que, por su actividad, disminuyen la destreza necesaria para conducir un vehículo.

Aunque normalmente los accidentes suelen producirse por la convergencia de varias circunstancias y no por una sola causa, ciertos medicamentos llegan a producir verdaderas alteraciones de la adecuada capacidad para conducir con seguridad. Por ello, en el caso de tener que ponernos en tratamiento con algún fármaco, es muy importante averiguar si puede tener algún efecto sobre nuestra capacidad de conducción, información que siempre encontraremos especificada en el prospecto y gracias a la cual podremos prevenir cualquier posible riesgo.

En otros casos, lo que ocasiona una disminución de la capacidad de respuesta y puede, por tanto, propiciar un accidente, no son las características específicas de un medicamento por sí mismo, sino las interacciones que se puedan producir con otros fármacos que estemos tomando al mismo tiempo. Otro factor que puede influir es el desconocimiento de los efectos que pueden tener los medicamentos cuando nos automedicamos y desconocemos este posible efecto sobre nuestras capacidades.

Evite conducir al inicio de un tratamiento con fármacos que potencialmente puedan disminuir sus reflejos o su capacidad visual

Existen estudios que han querido poner de manifiesto el aumento del riesgo que supone conducir bajo los efectos de algunos fármacos, a partir de sujetos que se han visto implicados en un accidente después de haber tomado medicamentos. Sin embargo, la mayoría no permiten establecer una implicación directa, y es difícil establecer una relación entre la dosis administrada y el grado de deterioro de la capacidad de conducción. La influencia en positivo o en negativo sobre esta capacidad está determinada por factores inherentes al fármaco, y por otros relacionados con la persona que está en tratamiento.

Los efectos negativos de los medicamentos sobre la capacidad de conducción se denominan efectos indeseables, pero no siempre son igual de intensos en unas personas que en otras. Los principales efectos secundarios de los medicamentos que pueden afectar negativamente en la capacidad de conducir son el efecto sedante (somnolencia, disminución de la alerta...), las alteraciones oculares (visión borrosa, trastornos de acomodación...), las alteraciones auditivas (zumbidos, acúfenos...), los vértigos y los temblores, entre otros.

¿Cómo prevenir una situación de riesgo causada por medicamentos? La prevención es un arma fundamental. Por ello, es muy recomendable que el paciente que empieza a tomar un medicamento que potencialmente puede alterar la capacidad de conducir, procure averiguar cómo reacciona ante la medicación, antes de sentarse al volante de un vehículo. Para ello, deberá observar cómo influye en sus reflejos, en su capacidad de concentración y si le produce excesiva somnolencia.

Si tiene que conducir y toma medicamentos, recuerde:

La reacción del organismo a los medicamentos es más significativa los primeros días del tratamiento y puede no ser tan fuerte después. Siga siempre las instrucciones indicadas en cuanto a la dosis y al tiempo de duración del tratamiento. En caso de duda, consulte a su médico o farmacéutico.

Los medicamentos que potencialmente pueden afectar a nuestra capacidad de conducción son los ansiolíticos, antidepresivos, tranquilizantes o incluso algunos colirios o pomadas oftámicas que pueden influir sobre nuestra correcta visión. Los medicamentos para tratar los resfriados o las alergias también pueden disminuir nuestros reflejos. Concretamente los antihistamínicos pueden producir somnolencia, sedación y disminución de los reflejos. En caso de duda, consulte siempre al médico o farmacéutico. Sepa que un simple descongestionador nasal puede afectarle