Miércoles20 Febrero 2019

CONCIERTO DE LA FILM SYMPHONY ORCHESTRA EN EL TEATRO REVELLÍN DE CEUTA

CARTEL FSO web

"No se ve lo mismo cuando se oye y no se oye lo mismo cuando se ve"

A esta reflexión llegó Michael Chion-autor de numerosos libros y ensayos sobre el mundo audiovisual-, en su libro Audiovisión (1993) donde expone sus teorías sobre la interacción entre el sonido y la imagen en las películas.

Y quién podría rebatirle. ¿Qué imagen tendríamos de Charlton Heston en aquella carrera de cuádrigas en Ben-Hur, si Miklós Rózsa no la hubiera acompañado de aquella música? ¿Y de aquel final de Lo que el viento se llevó con Vivien Leigh, sin aquella música de fondo? Y como estas, tantas y tantas imágenes que vienen a nuestra mente y que sería casi imposible desligarlas de aquellas notas que permanecerán impresas en nuestra memoria con sólo nombrar el título de la película.

Todo ello estuvo patente en el Teatro Revellín en el concierto ofrecido por la Film Symphony Orchestra -dirigida por Constantino Martínez-Orts-, una orquesta joven que despegó hace sólo tres años pero a la que no le hizo falta más imágenes que las del recuerdo para transportarnos a la sala de un cine. Es como si, una vez vista cada película, la viéramos desde otro lado: en las entrañas de aquellas salas de grabación, mucho antes de verla en la gran pantalla.

Pudimos disfrutar con pasajes musicales de joyas del cine como "Lo que el viento se llevó" (1939), la oscarizada Ben-Hur (1959), "Los siete magníficos" (1960), "Lawrence de Arabia (1962) y La guerra de las galaxias (1977), "Batman" (1989), "Braveheart" (1995) hasta "El Señor de los Anillos" y "Harry Potter" (ambas del 2001), "Piratas del Caribe" (2006) y la cabecera de la serie actual de "Juego de Tronos", entre otras que nos ofrecieron.

Llevaría mucho tiempo poder reunir en un sólo concierto, un compendio con las mejores bandas sonoras del cine de todos los tiempos que nos hubiera gustado escuchar, creo que es algo difícil y subjetivo. Según de J. Romero Fillat,-especialista en música audiovisual-, cabe destacar la siguiente reflexión: "se dice en el mundo del cine que la mejor banda sonora es aquella que no se oye; a veces salimos del cine y no somos conscientes de ella. Para algunos críticos esto es lo mejor que le puede suceder a un film, ya que significa que la música y el sonido están plenamente integrados en la película". En este caso, no se trataría sólo de eso: sino de seleccionar aquella música-imagen que siempre, o en algún momento de nuestras vidas, nos transmitió algo especial y significativo; algo inolvidable en la memoria colectiva.

Muchas de ellas se quedaron, quizás, en la batuta del director esperando hacernos vibrar de nuevo. Quién sabe.

Patricia Pérez

Licenciada en Historia y Ciencias de la Música